Peregrinación a Francia con ocasión del Bicentenario

By 11 11+00:00 marzo 11+00:00 2019septiembre 20th, 2019Acontecimientos 2017

Peregrinación a Francia con ocasión del Bicentenario

El año 2017, es el año del bicentenario del nacimiento de M. María Eugenia y de M. Teresa Emmanuel. Juntas vivieron y trabajaron en estrecha colaboración por el nacimiento y crecimiento de la Asunción en el mundo entero…. Mucho hay que agradecerles y muchas intenciones tenemos que confiarles también, seguros de que nos escuchan con mucho interés y cariño.

Con este motivo organizamos una peregrinación, es decir una aventura espiritual, un encuentro con dos personas que están al origen de todo lo que es la Asunción hoy, y como tal, fue una invitación a vivir cada paso como un encuentro con ellas… y a través de ellas, un encuentro con el Señor que ha sido el centro de sus vidas.

Crónica de la peregrinación:

“Siguiendo los pasos de María Eugenia y Teresa Emmanuelle en París”

31 de Marzo del 2017

La primavera con el colorido de sus flores en las hermosas avenidas de esta singular ciudad nos daba la bienvenida.  Al mismo tiempo, ráfagas del viento helado de un invierno que se despedía, aún se dejaba sentir.

Sin embargo nada restaba entusiasmo a este grupo de doce corazones mexicanos, vibrando por la misma razón, doce peregrinos que veníamos tras los pasos de dos mujeres excepcionales: Ma. Eugenia y Teresa Emmanuel,  generadoras y pioneras de este proyecto.

Así , iniciábamos nuestro caminar, con el corazón jubiloso y el espíritu abierto para recordar y admirar, pero ante todo reflexionar y comprender  cómo cuándo y dónde se sembró la semilla que más tarde daría origen a un gran proyecto educativo que trascendería barreras geográficas y temporales:  “ La Asunción”

Se trataba de estar más de cerca de los lugares que formaron parte de este proceso importante y difícil, y en este peregrinar también imaginar a personas, lugares, épocas, momentos circunstancias etc.

(La cercanía con todo esto, ha hecho crecer en  mí, la admiración y agradecimiento hacia ellas)

La idea de recorrer Basílicas e iglesias que fueron sitios claves en su caminar como San Sulpicio, en donde M. Eugenia escucha por primera vez al Padre Combalot, así como  Notre Dame,  nos hace recordar sus palabras:  “ Mi vocación nace en Notre Dame.  Nunca entro sin emoción en la antigua basílica donde he recibido tantas gracias”.

Por otra parte la presencia  cercanía y apoyo de este guía espiritual fue  decisiva  en esta misión.

Dos personas similares en admirar y disfrutar de la naturaleza,  se refleja claramente en  M. Teresa con  estas palabras: “Entre las impresiones que la calma de la naturaleza ha suscitado en mi alma, hay una que me hace sentir fuertemente la NADA de todas las cosas” (Pensamientos en las notas de su diario. 3 de agosto de 1837)

A  M. Eugenia le marcaron también  sus largas temporadas en Preish, su espacio en el campo, en el que su alma desde la infancia se recreaba con la naturaleza, deleitándose con el canto de las aves y el murmullo del agua.

Dos almas que vivieron y sufrieron circunstancias parecidas, dos almas cuya búsqueda en común habría de unirlas y gestar  este proyecto.

De este inicio M. Teresa expresaba : “Así  pues , en medio de las alegrías y penas de estos comienzos”   (Nov 1840)

Y  Ma. Eugenia con las siguientes: “Hemos empezado en un apartamento pequeño y pobre, después en apartamento alquilado,  éramos  unas pobres jóvenes un lugar en la tierra, Dios nos ha dado los conventos, las capillas, los jardines… todo viene de él. Por lo tanto que todo sea para Jesucristo” (M. Eugenia. Cap. 2, Mayo 1884)

En medio de las alegrías y penas que esta tarea implicaba, finalmente en el monasterio de la Visitación, el P. Combalot celebra la primera misa.

Todo este inició en la calle Férou cuando el 30 de abril de 1839, (día de Sta. Catalina de Siena patrona de la fundación)  y en el momento en que las campanas de París anunciaban la apertura del mes de María, la vida religiosa de la Asunción empezaría modesta y oculta en el pequeño departamento de la calle mencionada.  (Siguiendo los pasos de M. Eugenia en Paris)

Hoy,  en este lugar,  y como peregrinos podemos recordar:

  • La acción de gracias por todo comienzo
  • El deseo de “ comenzar”
  • y de “ volver a comenzar”

Frases que nos hacen reflexionar, y en  ese VOLVER A COMENZAR,  volver a la raíz, seguir sus pasos, reconocer sus frutos, conocer y acercarnos, compartir y convivir. Sentir la cercanía y empatía en Lubeck y Auteuil, sentir  la mística asuncionista que confirman la unidad y lenguaje comunes con este cálido y amoroso recibimiento.

En todo este contexto  variado  y con la paciente y sabia conducción de M. Brigitte, que nos fue acercando a sitios precisos y significativos, para ir imaginando y descubriendo el ambiente y parte del mundo que las rodeó.  Por todo esto:  ¡Gracias Brigitte!

El encuentro de M. Eugenia y Teresa, la similitud en vivencias y búsqueda en común, acaso fueron casuales?

Ambas  con audacia, pasión y celo y una gran dosis de fe,  trabajaron arduamente  para hacer esto una realidad que abarcó y enlazó continentes, acercó naciones, creó, comunicó y compartió ideas, y con su mística unificó corazones dando lugar a una filosofía que la sentimos y sabemos: Asuncionista.

Ahora, aquella semilla, sembrada aquí en Francia, ha germinado por diversos continentes y en  México tierra pródiga y firme,  se ha convertido en un  frondoso árbol cuyas ramas se han extendido cobijando así  a muchas generaciones de alumnos y laicos.

Los tiempos han cambiado no cabe duda, ahora, son otros nuestros obstáculos y retos a vencer, y considero que el horizonte a visualizar, la ruta por caminar, serán de gran ayuda con el ejemplo a seguir que nos han marcado estas dos mujeres singulares.

Para terminar, a todo el grupo de peregrinos, que nos tocó vivir cercanamente esta experiencia, agradezco desde el corazón, su compañía, calidez, y cercanía ya que de esta manera, las vivencias compartidas han tomado más sentido, enriqueciéndonos  mutuamente.

Que esta riqueza nos fortalezca para  sostener ese  SÍ, que M. Eugenia nos sugiere,  necesario para ser quienes somos con la mayor plenitud, y de esta manera cada uno de nosotros,  desde el ejercicio de nuestra vocación podamos  ¡TRANSFORMAR Y HUMANIZAR! este mundo que nos ha tocado vivir.

María  del Carmen Romero de Urbina.