Explicación del logo del bicentenario del nacimiento de
M. María Eugenia y M. Thérèse Emmanuel

Un símbolo no se debería explicar, por ello te propongo que lo observes por un momento y pienses: ¿Qué crees que significa?

Dos mujeres, un proyecto

Lo primero que salta a la vista son las figuras de Madre María Eugenia y de Madre Thérèse Emmanuel sobre un barco, mirando-sosteniendo la misma cruz, bello elogio a la amistad que las unía1.

Quiere simbolizar la llamada que san Agustín hace en la Regla de Vida, frase tantas veces citada por nuestra fundadora: “Tened una sola alma y un solo corazón hacia Dios”. San Agustín, Regla, 2 (3).

Ellas hicieron vida este deseo compartiendo la misma pasión por el Dios del Reino y el Reino de Dios:

  • Con sus brazos extendidos nos invitan a subir a bordo, para compartir esta misma vocación a La Asunción, en comunidad, en Iglesia. En los orígenes del cristianismo, era frecuente la imagen de la Iglesia como barca, cuyo mástil significaba la Cruz de Cristo2.
  • En María, estrella del mar3, descubrimos la respuesta fiel y confiada al plan de Dios. En el misterio de La Asunción contemplamos “hasta dónde puede llegar la transfiguración de una persona habitada por Dios en plenitud”. Regla de Vida de las Religiosas de La Asunción, 13.
  • Madre María Eugenia y Madre Thérèse Emmanuel, representan las velas que impulsan la barca de La Asunción en nuestro mundo. Ambas, son testigos que el carisma de La Asunción nos ofrece los elementos necesarios para realizar personalmente la común llamada a la santidad de todo bautizado4.
  • Celebramos 200 años del nacimiento de nuestras primeras hermanas, 200 años de oleajes tranquilos y tempestades por los mares de nuestro mundo, “lugar de gloria para Dios”. La Asunción, orientada por la misma filosofía y animada por la misma pasión, sigue comprometida en la transformación social a partir del Evangelio.
  1. “Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección.” Antoine De Saint-Exupéry, Vuelo Nocturno. Tierra de hombres.
  2. San Hipólito Romano es el primero en sistematizar esta bella analogía de la Iglesia: Afirma que el mar es el mundo, por donde navega la Iglesia, que es el barco. El piloto es Cristo, y el mástil en donde cuelgan las velas del Espíritu que la impulsa, es la Cruz. San Hipólito Romano, De Antichristo, 59
  3. “Ella es verdaderamente esta espléndida estrella que debía levantarse sobre la inmensidad del mar, toda brillante por sus méritos, radiante por sus ejemplos. […] Mira la Estrella, invoca a María”. San Bernardo, Alabanzas de la Virgen María, “super Missus”, 2a. homilía.
  4. La espiritualidad de los diferentes institutos o movimientos ofrecen a los creyentes los medios o instrumentos para realizar su particular vocación a la Santidad. La Santidad, desde un punto de vista antropológico, se entiende como la realización de la “personalidad carismática”, o lo que es lo mismo, la configuración con Cristo según las propiedades específicas que resalta la espiritualidad afín a las características y valores personales. La personalidad carismática está constituida por: 1. El sentido de pertenencia, del que ama la comunidad o institución de la que forma parte y se compromete en-con ella. 2. Una determinada experiencia mística, que revela al creyente los elementos que configuran el carisma, y posibilita su “vivenciación”. 3. Unos instrumentos ascéticos, que le sugieren las prácticas con las que puede libremente colaborar con la gracia que le transforma en Cristo, según la propia espiritualidad. 4. Un compromiso apostólico determinado, que surge de la experiencia espiritual, y que llama a una acción transformadora de la realidad según los valores del Reino. Cf. A. CENCINI, Amarás al Señor tu Dios. Psicología del encuentro con Dios, Sígueme, Salamanca 2003. Aplicado a la asunción en este enlace.