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mayo 2020

Permanecer en la alegría

By Acontecimientos recientes
Permanecer en la alegría

Cómo aprovechar este tiempo…(6)

Muchas lecturas bíblicas de este tiempo nos invitan a la alegría pascual.  Los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor”, dice el evangelio de Juan al narrar las apariciones del resucitado. San Pablo les desea a los cristianos de Roma “que el Dios de la esperanza los colme de alegría y paz, para que rebosen de esperanza”, San Pedro, a su vez, escribe: “salten de gozo aunque de momento tengan que sufrir por diversas pruebas…”. Esto refleja el contexto difícil en que vivían: amenazados, calumniados, llevados injustamente a la cárcel o al martirio… ¿cómo podrían, pues, estar alegres? La razón evidente es que habían hecho la experiencia decisiva de Jesús vivo y resucitado. Esto les había cambiado de perspectiva, daba sentido a su vida y les impulsaba a vivir con otros creyentes las palabras y ejemplos que Jesús les había dejado.  

Imaginando la vida de aquellos primeros cristianos, diríamos que su alegría parece ser algo más que un contento, una diversión, alboroto o afán de positivar. No es producto de emociones humanas, como decía el Papa Francisco en una de sus homilías, sino que es un don del Espíritu, un fruto de la acción de Dios, otorgado a pesar de las adversidades o, precisamente, al atravesar por ellas.  

Santa María Eugenia, que habla de la alegría en términos de desprendimiento gozoso , es decir, una alegría que viene del desapego, empieza por alertar a las hermanas de los males de la sociedad de su tiempo: la agitación de los parisinos que describe como las ardillas que corren en su rueda sin parar…un círculo vicioso y sin sentido, que no aporta nada ni a Dios ni a la humanidad, pero que entretiene con alegrías intensas y fugaces, de manera que hay que recomenzar cada vez subiendo la potencia del estímulo… 

El tiempo que vivimos ahora nos ha hecho súbitamente parar la rueda de la ardilla, y de pronto nos podemos sentir confrontados a un cierto aburrimiento, a falta de esa vida agitada y febril que María Eugenia describe ya en su tiempo.  Para muchos, ha sido una bendición entrar en un periodo de calma y serenidad, de escucha del otro y de sí mismo; tiempo para el arte, la cultura, la conversación, la reflexión, la creatividad, la contemplación, etc. Estos momentos nos han permitido acceder a otro modo de alegría, que nace del interior y no de estímulos externos. Ha sido difícil pero los frutos, además de lo que hemos aprendido, es la libertad interior, la autonomía, la serenidad, la resiliencia, la capacidad de estar a gusto en sus zapatos. 

Para algunos no habrá sido fácil vivir el aburrimiento y el tedio.  Los autores espirituales lo llaman acedia, es decir, un sentimiento de cansancio, desgana, desaliento, pérdida de sentido por lo que se hace, depresión, tristeza.  La acedia es parte de la experiencia humana espiritual, no es agradable, pero permite conocerse mejor, poner al día los deseos profundos y las convicciones fundantes. 

José Cristo García Paredes explica que para luchar contra este virus espiritual de la acedia, necesitamos poner al día la alianza con Dios; renovar la confianza en su Providencia, en su gracia, haciendo, como decía San Ignacio, todo lo que podemos, como si dependiera de nosotros, y confiar, sabiendo que todo depende de Dios. García Paredes propone algunas estrategias, retomando la sabiduría de Evragio Póntico para hacer frente a la acedia: 

-trabaja por conocer y encauzar tus deseos, reduce tus necesidades

-se paciente, resiste y no cambies tus decisiones fundamentales

-acoge tus emociones y sentimientos transformándolos en energía que construya y ayude

-abre el corazón a alguien que te pueda escuchar 

-haz todo con cuidado y medida, márcate una rutina sencilla y haz las cosas a su tiempo

-haz el ejercicio de la muerte: piensa que todo acaba, reflexiona en lo que lamentarías no haber hecho o vivido, toma conciencia de que no merece la pena agobiarse por un futuro que no podemos controlar…

Madre Rekha, nuestra Superiora General, nos recuerda que el desprendimiento gozoso al que Santa María Eugenia nos invita, implica un crecimiento en la verdadera libertad de los hijos de Dios. Y nos dice: Una vez un discípulo le preguntó al Maestro Zen: «¿qué puedo hacer para llegar a ser libre?» La respuesta fue: «No hay que hacer nada para ser libre, sino desprenderse de algo, entonces eres libre». Dejar caer nuestros apegos es un proceso gradual y progresivo de liberación… 

El desprendimiento gozoso nos vincula a los demás y nos ayuda a mantenernos alerta, prestando atención a los movimientos del Espíritu en nosotros y a nuestro alrededor. Como hijas e hijos de Marie Eugenia, cuando vemos las cosas a la luz del amor y la bondad de Dios, sus opciones cautivan nuestros corazones, entonces surge dinamismo incansable y creatividad infinita en todo: lo que somos y cómo lo hacemos, ya sea en la vida de oración, en la vida comunitaria – familiar o en nuestra misión. 

¡Que la alegría de Dios, que ha acompañado a tantos creyentes en hitos históricos difíciles, nos habite y nos permita permanecer en la alegría pascual! 

Nuestra oración les acompaña

Hna. Ana Sentíes / Hermana Referente

Instituto Asunción de Querétaro

1  Juan 20,19-31
2  Romanos 15, 13
3  1ª Carta de Pedro 1, 6
4 Cfr. Conferencia capitular “El desprendimiento gozoso”. Santa María Eugenia. 1a mayo 1878
5 Ídem
6 Encíclica del Papa Francisco “Evangelii Guadium”, no. 81
7 Misionero Claretiano. Doctor en Teología. Catedrático de Teología en Madrid.
8 Dios ha hecho alianza personal con cada uno, especialmente en el Bautismo, Comunión, Confirmación
9  Evagrio Póntico, padre de la Iglesia y monje (345-399)
10 Cfr. “Acedia: tristeza sin esperanza que socava el gozo del Evangelio” http://www.xtorey.es/?p=2825
11 Cfr. Mensaje de Madre Rekha https://assumpta.org/es/archivos-s-xx-xxi/s-xx-y-s-xxi/capitulo-10-marzo-2020

En el dinamismo pascual de las primeras comunidades cristianas

By Acontecimientos recientes
En el dinamismo pascual de las primeras comunidades cristianas

Cómo aprovechar este tiempo…(5)

Al escribir estas líneas en este tiempo pascual pienso en la Iglesia primitiva, ese grupo de discípulos y discípulas de Jesús de las primeras décadas.  Cuando leemos los Evangelios de la resurrección y las primeras confesiones apostólicas reconociéndolo como Hijo de Dios, Mesías, Enviado, Señor, etc., del libro de los Hechos de los Apóstoles, olvidamos quizá la situación histórica de los primeros cristianos: estaban escondidos y temerosos. No solo habían vivido el trauma del martirio de su Amigo, sino que las autoridades judías y romanas los buscaban para disolver esa “secta” naciente, como solían considerarla.  

Algunos buenos libros y películas nos describen la vida de estas primeras comunidades: a pesar de vivir confinados, oraban juntos y partían el pan en memoria de Jesús, convencidos de que Él estaba allí presente, en medio de ellos. Compartían todo y velaban porque a nadie le faltara lo necesario para vivir. Su alegría en la adversidad era un testimonio para la gente, de manera que –al verlos- muchos se convertían a la fe.  La persecución fue una experiencia difícil, pero favoreció la propagación de la Buena Noticia; gracias a los viajes de Pedro, Pablo y otros discípulos, fundaron comunidades que visitaban aún en medio de peligros, amenazas, falsas acusaciones y el martirio, llevando noticias de unas a otras que estimulaban la fe y la esperanza de todos los creyentes… el Evangelio pronto alcanzó toda la costa mediterránea, el norte de África y se consolidó en el corazón del imperio, en Roma.  

Ya no estamos en esos tiempos, y antes de llegar al hoy, la Iglesia ha pasado por hitos históricos de gloria, donde ser cristiano ha sido un privilegio o, al menos, una buena costumbre.  Quizás los tiempos actuales, en los que no podemos asistir a las celebraciones, orar en las iglesias, etc. nos ofrecen la oportunidad de volver a estos orígenes de nuestra fe.  Como los primeros cristianos, la mayoría de nosotros estamos confinados en nuestras casas, otros están arriesgando la vida para cuidar a los enfermos o las personas solas, para proporcionar los servicios básicos a la sociedad, o el pan a su familia. Lo cierto es que todos estamos buscando sentido desde la fe a estos acontecimientos que cayeron repentinamente sobre nosotros, alimentando la esperanza en la intimidad de nuestras pequeñas comunidades domésticas, y comunicándonos la convicción de que el Señor está vivo y acompaña este momento difícil de la humanidad abriendo nuevos caminos, como lo hiciera en aquellos primeros tiempos, allí donde solo se veía un callejón sin salida.   

En red internacional, las comunidades Asunción repartidas en el mundo compartimos también nuestras experiencias en medio de esta crisis mundial. Cada una desde su contexto, reflexiona y trabaja para dar sentido a lo que vive. Recojo algunos párrafos, les invito a leer los artículos en la página www.assumpta.org. Que la fe, que se traduce en valentía y creatividad, nos estimule y que esta comunicación de buenas noticias reavive nuestros esfuerzos cotidianos:   

En Francia nuestras comunidades viven el encierro en la diversidad de situaciones geográficas de la Provincia… todas con la preocupación de mantener las relaciones fraternas de manera diferente, ad intra y ad extra: la creatividad está en el centro, para tejer redes de amistad y de apoyo en nuestros lugares de vida y con los vecinos, familiares, etc. … también acompañan a quienes pueden 

dedicar un tiempo para conocer los retos de la transición ecológica, en una perspectiva reflexiva e interior, atenta a las emociones que provoca esta crisis sanitaria, con vistas a compromisos varios.

En Filipinas y los países de Asia-Pacífico constatan que … una nueva perspectiva está emergiendo lentamente, que el mundo de repente pasa por sus meses de «Noviciado» – un tiempo y espacio apto para permitir a todos RECONOCERSE, RECONECTARSE, para CONECTARSE de nuevo a la misma FUENTE de nuestra existencia.  … Uno notaría un aire fresco que ha estado soplando desde que comenzó esta pandemia: si tan solo fuéramos lo suficientemente conscientes para estar quietos y saber que Él está haciendo nuevas todas las cosas….

En Ruanda y Chad …el confinamiento ha sumido a mucha gente en una gran pobreza. A petición de la autoridad local, de Cáritas, y por iniciativa del pueblo, se intensifican los gestos de solidaridad para acudir en ayuda de los necesitados. Estamos haciendo algunos sacrificios para responder a este urgente llamamiento. La población, aunque angustiada y confusa, se compromete generosamente con estos actos de solidaridad y muchos se sumergen con fe en una confiada oración para que Dios nos libre de la pandemia del coronavirus.

En la India, …dado que la crisis actual es mundial, no podemos esperar ayuda de otros países. Así que estamos haciendo uso de nuestros escasos recursos para mitigar el sufrimiento de los pobres y los marginados. … En estos días, el coronavirus perturba nuestra paz y energía. Nos obliga a dejar nuestras zonas de confort y a empezar a pensar y actuar de forma diferente. Hay un sentimiento nuevo de solidaridad y conectividad desarrollado con Dios y con la gente. … Cada uno según su capacidad, talentos y tiempo está tratando de facilitarles la vida a estas personas. Reconocemos en estos momentos la manifestación de «corazones de oro» de nuestra gente. … El difícil período de ataque del coronavirus ha producido ángeles para servir a la humanidad.

En España …cada día se rompe la monotonía de un silencio de calles desiertas, de este aislamiento en el que nos encontramos, al abrir nuestras ventanas a las 20 h, uniéndonos a todos, con un sonoro aplauso, reconociendo y aplaudiendo la entrega de tantos sanitarios, policías, protección civil, bomberos, transportistas…que viven para ayudar y sostener…y aprendemos que nuestro Dios están en esta historia, acompañando, acariciando…y sosteniendo nuestras esperanzas.

Les invitamos a leer y compartir otras noticias de nuestra red internacional, que nos ayuden a ampliar nuestra mirada y nuestra comunión.  Hoy como ayer, la experiencia de Jesús resucitado presente en medio de la noche nos impulsa, nos anima y nos abre caminos nuevos. 

¡Unidos durante esta cincuentena pascual! 

Ana Sentíes, r.a.

1 El tiempo pascual va desde el domingo de resurrección hasta el de Pentecostés: 50 días.
2 Por ejemplo “Pablo, apóstol de Cristo”https://www.youtube.com/results?search_query=pablo+apostol+de+cristo+pelicula+completa 2018
3 Hechos de los Apóstoles 2, 41
4 https://assumpta.org/es/noticias/poniendo-los-ojos-en-la-provincia-de-francia  
5 https://assumpta.org/es/noticias/poniendo-los-ojos-en-la-provincia-de-asia-pacifico 
6 https://assumpta.org/es/noticias/poniendo-los-ojos-en-la-provincia-de-rwanda
7 https://assumpta.org/es/noticias/poniendo-los-ojos-en-la-provincia-de-la-india 
8 https://assumpta.org/es/noticias/poniendo-los-ojos-en-nuestra-provinica-de-espana 
9 Jesús resucitado aparece a los discípulos al alba, después de haber tratado de pescar toda la noche. Bajo la palabra de Jesús y la confianza de ellos, se produce el milagro de la pesca milagrosa… (Evangelio de Juan, capítulo 21)
Hermana Referente / Instituto Asunción de Querétaro